Estos matices terrosos proporcionan una atmósfera acogedora mientras establecen un flujo cohesivo a través de las áreas sociales y privadas. En contraste, los baños del segundo piso abrazan un espectro más frío con tonos azules y verdes, ofreciendo un contrapunto refrescante y sereno a la calidez del nivel inferior. Esta distinción deliberada define el carácter de cada espacio mientras mantiene un diseño general armonioso.
Para realzar aún más los interiores, el proyecto integra una estética moderna con formas orgánicas en el mobiliario, suavizando las líneas arquitectónicas y aportando una sensación de fluidez y elegancia. Esta combinación de colores naturales, formas esculturales y acabados modernos transforma la casa adosada en una residencia que se siente tanto contemporánea como profundamente personal.