La intervención transformó el área de comedor original de doble altura en un nuevo dormitorio principal: un movimiento intencional que redefinió la distribución sin comprometer el carácter del departamento. La nueva suite fue posicionada cuidadosamente para enmarcar la característica más impresionante de la residencia: una vista panorámica de 180 grados del malecón de Miraflores y el Océano Pacífico.
Cada decisión de diseño fue guiada por este punto de vista, asegurando que la luz natural y el horizonte se convirtieran en los elementos centrales de la experiencia habitacional. Mezclando elegancia contemporánea con funcionalidad, la renovación destaca acabados refinados, líneas arquitectónicas limpias y una conexión fluida entre el confort interior y el dramático paisaje costero exterior.